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Es bastante frecuente que, cuando llege el periodo de exámenes crezca la preocupación tanto en los estudiantes, como en sus padres, por mejorar la técnica de estudio de forma que aumente el rendimiento. 

En muchos casos estos esfuerzos no dan el resultado esperado por dos razones fundamentalmente: la primera, porque se busca una solución “mágica”. La segunda porque se intenta encontrar una técnica de estudio sin haber establecido antes unos hábitos adecuados, y no hay técnica que mejore el rendimiento si no se asienta sobre estos hábitos. 

Vamos a tratar de dar unas pautas de las que debemos partir para asentar estos hábitos:

  • Establecer un horario estable para dedicarlo al estudio diariamente: Este horario debe ser suficiente, y al mismo tiempo realizable. 

El número de horas que dediquemos variará según el nivel académico y el grado de exigencia. Por dar una cifra concreta podríamos plantear unas tres horas diarias de lunes a jueves, más un periodo de estudio durante el fin de semana de unas cinco o seis horas repartidas desde el viernes al domingo. 

  • División por materias que suponga un reparto equilibrado: No queremos decir que todas las materias tengan asignado el mismo tiempo, pero sí que estén reflejadas en el horario con una asignación de tiempo suficiente. 

En esta distribución es aconsejable asignar de forma fija un 70% de las horas, y dejar un 30% de “horas comodín”, que asignaremos de forma flexible a aquello que nos requiera el día a día: terminar la preparación de un examen, realizar un trabajo, etc.

Es muy importante tener establecida esta distribución porque nos permitirá optimizar el tiempo, y también garantizamos que distribuimos el tiempo de forma equilibrada entre las materias.

 

  • Elegir un lugar de estudio adecuado: en este caso los consejos para su elección son bastante evidentes: que sea siempre el mismo, que favorezca la concentración , que sea un lugar bien iluminado, ventilado y agradable. 

Este lugar de estudio debe permanecer ordenado cuando terminamos, esto nos ahorrará bastante tiempo en buscar lo que necesitamos en cada momento y también favorecerá la motivación.

  • Eliminar elementos de distracción que perjudican la concentración: uso de las redes sociales o de dispositivos que absorben una gran cantidad de atención prácticamente sin darnos cuenta. 
  • Tener un buen estado físico:  debemos alimentarnos correctamente, descansar lo suficiente, mínimo 7-8 horas de sueño son necesarias, y apoyarlo en un ejercicio físico moderado a través de la práctica de cualquier deporte que nos guste. 

 

En nuestra residencia enseñamos y mejoramos los hábitos de estudio de nuestros alumnos, pues encontramos que es la clave para obtener unos buenos resultados. Con nuestro Programa Éxito detectamos las necesidades del niño para encontrar una solución al problema y brindarle estrategias que lo ayuden a mejorar académicamente.

 

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