El psicólogo Gardner fue quien desarrolló este concepto de la inteligencia múltiple. A través de esta idea lo que se pretende es sustituir el término unitario de la inteligencia por la idea de nueve inteligencias diferentes.

Cada uno tenemos estas nueve inteligencias desarrolladas a niveles distintos. Esto variará según condicionantes genéticos e interacción con el medio y las combinamos y usamos de forma particular.

La definición de inteligencia que nos propone es la capacidad de resolver problemas, elaborar productos y proporcionar servicios valiosos en un determinado contexto. Podemos deducir de esta definición dos cosas:

  • Las inteligencias son capacidades que se pueden desarrollar a partir de unas potencialidades que nos proporciona la genética.
  • Distintos tipos de problemas suponen la intervención de distintas inteligencias.

Tomar en cuenta esta idea supone un nuevo modelo de enseñanza ya que:

  • No todos los alumnos tienen los mismos intereses y capacidades.
  • No todos aprenden de la misma manera.
  • Nadie aprende realizando una copia exacta de lo que tiene que aprender.

También implica un nuevo papel del profesor que supone:

  • Evaluar los intereses y capacidades de los estudiantes.
  • Actuar como intermediario entre el estudiante y lo que queremos que aprenda.
  • Actuar como intermediario entre la escuela y el mundo exterior.

En concreto, para conseguir el desarrollo ideal deberíamos partir de una visión completa de las capacidades iniciales del alumno. Utilizar los aspectos más desarrollados, aquellos en los que el estudiante es más eficiente para mejorar la autoestima y establecer un plan de actividades que permitiese equilibrar las menos desarrolladas (siempre teniendo en cuenta que nuestro objetivo es educar niños felices y capaces, no buscar la uniformidad).

La idea es fácilmente comprensible con un ejemplo gráfico: ¿Qué pensaríamos de un entrenador de fútbol base que sólo entrenase a sus jugadores para conseguir goleadores? En un equipo de fútbol son necesarios distintos perfiles para que funcione. Aunque lo más vistoso sea el gol, un equipo con once goleadores no tendría ningún sentido.

 

Por lo tanto, la labor del entrenador es conseguir que cada jugador desarrolle su capacidad hacia el perfil más favorable. Eso sí, sin descuidar el desarrollo de otras capacidades hasta conseguir un esquema lo más equilibrado posible. En el mundo real el modelo es similar: necesitamos científicos, pero también técnicos, músicos, organizadores, terapeutas, empresarios, etc. Las capacidades requeridas por cada perfil son diferentes.