Uno de los grandes problemas de los padres respecto a la educación de sus hijos es la motivación o, quizás, siendo más precisos, la falta de ésta.

Ante esta situación nos encontramos muchas veces dos posturas que suelen conducir al desánimo y la frustración. La primera es la búsqueda de soluciones mágicas, inmediatas y universales que evidentemente no existen, aunque se ofrecen desde muchos sitios. Por eso, llegados a este punto desembocamos en la segunda postura y nos encontramos con frases como: esto no tiene solución, a esta generación no hay quien la arregle… Estos pensamientos hacen que nos hundamos en el desánimo y nos invada la negatividad.

¿Por qué no actuamos con este tema como en cualquier otro que queramos abordar eficazmente?, ¿por qué no hacemos una evaluación de la situación real e identificamos sus causas? Y luego, evidentemente, buscamos soluciones que corrijan estas causas. En definitiva, nuestro planteamiento es que te pares, reflexiones e intentes manejar este hecho como lo harías con cuaqluier otro asunto.

¿Cualés son las causas de esta desmotivación ante el estudio?

  1. Hay algo que ha cambiado radicalmente en la percepción del papel y la utilidad de la educación en esta generación y otras anteriores. Hace varias décadas la educación era percibida como un poderoso trampolín social. Triunfar en los estudios era un camino claro hacia la mejora radical del nivel socioeconómico. Actualmente a los jóvenes se les ofrece otros modelos de mejora que requieren menos esfuerzo y que son más rápidos pero que no dan los resultados esperados.
  2. Desde muchos ámbitos se lanza la idea de que “estudiar no sirve para nada en el mundo actual”, “todos los que estudian una carrera acaban en el paro….”. Goebbels, ministro de propaganda de Hitler, hacía una afirmación bastante cínica: “una mentira dicha una vez es una mentira; si la repetimos varias veces, se convierte en una posibilidad; si la repetimos muchas veces y en muchos sitios, se convierte en una verdad indudable”. Es lo que ocurre con la afirmación anterior, de tanto repetirla mucha gente la da por cierta, y esto en un mundo que exige cada vez mayor cualificación.
  3. Es necesario hacer autocrítica del sistema educativo. Ha habido una evolución enorme en la sociedad enorme. Sin embargo, a pesar de todos los cambios de leyes de educación, no se ha modificado sustancialmente el modelo tanto de enseñanza como de evaluación. Por lo tanto, el modelo es percibido como obsoleto y poco motivador por aquellos a los que va destinado.

Como puede verse, este tema es más complejo de lo que parece así que dejaremos el estudio de las posibles soluciones para siguientes publicaciones.